Es importante darse cuenta que distintas comidas tienen diferentes efectos en las hormonas y que el cerebro se centra en controlar qué, cuándo y cuánto comemos, así como el número de calorías que quemamos.
Aquí hay dos ejemplos de por qué una caloría no es una caloría:
- Proteína: tomar una dieta alta en proteína puede acelerar el metabolismo entre 80 y 100 calorías al día y reducir significativamente el apetito y los antojos. Las calorías de las proteínas tienen un efecto diferente que las calorías de las grasas o los carbohidratos.
- Saciedad: muchos estudios muestran que distintas comidas tienen efectos variados en como nos sentimos de llenos. Se necesitan muchas menos calorías para sentirse saciado si estas vienen de huevos o patatas cocidas, comparadas con las que provienen de productos de panadería o helados.
Y hay muchos más ejemplos de comidas y macronutrientes que tienen una gran diferencia en los efectos sobre el hambre y las hormonas.